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Base Aerea Mount Pleasant y Estación Naval Mare Harbour
I
La base militar de Mount Pleasant está ubicada a 60 kilómetros de Puerto Argentino, y a 700 km de la costa patagónica ocupando la región más llana de la isla Soledad, cercana al mar y apta para el desplazamiento de aviones y helicópteros. Como su extensión es considerable una red de avenidas comunica las distintas instalaciones: cuarteles, hangares, campos de operaciones, la base aérea y dos barrios, uno para los militares británicos y otro para los civiles, un complejo con cines y bares, y el aeropuerto de las islas que también está dentro de la base. En ella operan de modo permanente por lo menos 1500 militares y 500 civiles británicos. Los contingentes se renuevan periódicamente. Algunos soldados vienen de combatir en Medio Oriente y permanecen aquí seis semanas sometidos a un duro entrenamiento. Es interesante destacar que los censos más recientes indican que la población civil total de las islas alcanza a 2.500 personas.
Como la mayoría de las instalaciones militares extranjeras construidas en el último período, la base posee amplias pistas (dos de 2.590 y 1.525 metros) aptas para el aterrizaje y despegue de aviones de gran porte que habitualmente se emplean para el transporte de tropas y equipos militares utilizados en maniobras conjuntas o para la conexión con la red de bases militares de Estados Unidos y la OTAN que se extienden por casi todo el mundo. En el complejo hay una estación naval de aguas profundas -llamada Mare Harbour- que es frecuentada por la flota de la Royal Navy, usada para patrullar el Atlántico Sur.
El equipamiento dispuesto en Mount Pleasant, es similar al que los efectivos británicos tienen en Irak y Afganistán. Hay instalados silos y rampas para el lanzamiento de armas nucleares.
El funcionamiento de la base demanda al Reino Unido alrededor de 150 millones de dólares. Un precio no demasiado alto para el objetivo declarado de “proveer seguridad en los territorios de ultramar en el Atlántico Sur” y un negocio redondo para la Corona teniendo en cuenta las enormes ganancias que obtiene de la ilegal adjudicación de licencias de pesca y explotación de otros recursos naturales de la zona.
La Fortaleza Malvinas presupone aún mayores peligros con la reactivación, en el año 2008, de la IV Flota de guerra de Estados Unidos; y es contraria a la Resolución de las Naciones Unidas que exige convertir el Atlántico Sur en océano de paz.
II
Para una mejor comprensión del proceso que llevó a la construcción de esta base en las islas recuperadas por los británicos en 1982, tras la Guerra de las Malvinas, hay al menos que partir del análisis de la política norteamericana posterior a la segunda Guerra Mundial, implementando la “guerra fría”, en cuyo contexto América Latina y el Caribe son considerados como aliados naturales y como reserva estratégica.
En 1947 Washington impuso a los países de la región el Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca (TIAR); y en 1948 promovió la fundación de la Organización de Estados Americanos (OEA) , verdadero ministerio de Colonias al servicio de la política expansionista y el intervencionismo de los Estados Unidos en el continente. A nivel mundial impulsó la firma de pactos militares en varias regiones así como la creación en 1949 de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), todos ellos de naturaleza agresiva que minaban la idea de la seguridad colectiva basada en el principio de la coexistencia pacífica establecido en 1945 en la Carta de las Naciones Unidas.
Al asumir Reagan la presidencia de Estados Unidos en 1981 se planteó el objetivo de recuperación de los espacios políticos, geográficos y estratégicos supuestamente perdidos por la gestión “blanda” de su antecesor James Carter, para lo cual iba a emprender un faraónico programa de armamentismo y reactivación de la economía. Hace suyo los principios de derecha del Documento de Santa Fe, que aspira controlar a América Latina con una estrategia de fuerza política, económica y militar. Por eso, en la guerra de Malvinas, Reagan no tuvo dudas en alinearse con Gran Bretaña, su principal aliado en la OTAN, contra la Argentina, a pesar de que, en virtud del TIAR, debía haberla defendido frente a una “agresión extracontinental”.
Washington explicita sus prioridades respecto a los mares australes en un documento aprobado en 1980 por el Consejo de Seguridad Nacional de los Estados Unidos. Es el Free Oceans Plan (Plan para el Océano Libre) donde explica la importancia estratégica del Atlántico Sur y la necesidad de una acción combinada de las flotas de EEUU y sus aliados de la OTAN para el control de los espacios marítimos. Y en primer lugar Inglaterra por su ocupación de los archipiélagos de Malvinas, Georgias y Sándwich del Sur. Consecuentemente ni bien termina la guerra se comienza con la construcción de la fortaleza lista para operar en 1985.
Un dato revelador, consignado en el diario “El Malvinense” del 23 de enero de 2009, es que el 7 % del presupuesto de la OTAN está destinado a las Malvinas.
III
Recientemente, en febrero de 2009, Mount Pleasant aparece dentro de un informe de la Unión Europea sobre bases militares en sus territorios de ultramar. Dicho informe se emitió, a pedido del parlamento europeo, y se tituló “El Estatus y la Locación de las Instalaciones Militares de los Estados Miembros de la Unión Europea y su Potencial Rol para la Política de Seguridad y Defensa Europeas”. Allí la base de Malvinas se presenta como elemento importante de la estrategia europea, tanto como centro de operaciones para proteger la soberanía del territorio de ultramar en que se ubica, como para proyectar poder sobre la región.
Frente a ese documento hubo un reclamo público de la cancillería Argentina y, además en la H. Cámara de Diputados de la Nación se presentó un Proyecto de Declaración (1689-D-2009) en el que se expresa preocupación por el Informe, señalando que la concepción que se refleja de Malvinas en éste “violentaría doblemente el principio de soberanía e integridad territorial reconocido por las Naciones Unidas (Resolución 1514): por un lado, se perpetúa la ocupación colonial británica, por otro se agregaría una instancia de control/influencia/proyección por parte de un bloque político supranacional (Unión Europea) integrado a su vez por el Reino Unido”. Este proyecto fue enviado por los diputados de Tierra del Fuego Leonardo Gorbacz y Nélida Belous de Solidaridad e Igualdad (SI) ARI y Rubén Darío Sciutto, Rosana Bertone y Mariel Calchaquí del Frente para la Victoria PJ.
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